Caracas.- La clásica canción salsera Un verano en Nueva York, grabada en 1975 por El Gran Combo de Puerto Rico, con la inconfundible voz de Andy Montañez, es un himno a la diáspora boricua en la ciudad de los rascacielos. Su historia nace como un mapa emocional de lo que significaba ser latino en la metrópoli durante los años 70. Medio siglo después, llega a Bad Bunny a través de su tema Nueva Yol.
En 2025 el artista urbano puertorriqueño lanzó esta canción y la incluyó en su disco Debí tirar más fotos, rindiendo de esta manera un tributo a la cultura “nuyorican”. La pista arranca con el pegadizo sample de la salsa clásica antes de sumergirse en un moderno ritmo de dembow, patrón rítmico acelerado y repetitivo originario de Jamaica, que sirvió como base para el reguetón, tendiendo así un puente entre la tradición y la música urbana actual.
Un verano en Nueva York rinde homenaje a la vibrante vida de la comunidad latina en la ciudad durante los años setenta, mencionando tradiciones como el desfile puertorriqueño y las fiestas en Central Park. Si bien Andy Montañez ya había cosechado éxitos como Julia, El barbero loco y Las hojas blancas, fue Un verano en Nueva York el suceso musical que lo lanzó al estrellato. Lo compuso el prolífico músico cubano Justi Barreto, nacido el 14 de noviembre de 1923 en La Habana. Y no fue un simple encargo para él, sino su profunda identificación, amor y afinidad por la ciudad que definió como “lo más lindo de este mundo”. No por algo vivió allí desde 1952 hasta su muerte en 2015.
En sus líneas, por ejemplo, describe algunas importantes y muy señaladas fiestas folclóricas y costumbristas de los latinos asentados en Nueva York, como el día de San Juan Bautista, en el mes de junio, o la tradicional celebración del club afro-cubano Baile del Mamoncillo. También nombra a la Montaña del Oso, localizada en Westchester, un condado ubicado en la parte del área metropolitana de la Gran Manzana que alberga a la conocida cárcel de Sing Sing, donde grabarían en vivo estrellas de la salsa como Eddie Palmieri y Larry Harlow.
Era pues un reflejo de lo que se vivía en la década del 70 del siglo pasado en la llamada “capital del mundo”, cuando el pueblo bailaba al compás de la salsa, un ritmo que había abandonado las zonas marginales, como el Bronx y Queens, donde se había creado, para expandirse hacia otros lugares como los legendarios clubes de baile como el Cheetah, en la calle 53, vecino a Broadway, y el Caborrojeño del Alto Manhattan, ambos desbordados constantemente por gente que concurría para disfrutar de la nueva y poderosa fiebre musical, que le tomaba el relevo al mambo y al bugalú para escribir su propia historia.
Si bien Un verano en Nueva York es el tema que más identifica a la obra creativa de Justi Barreto, el músico cubano dejó otras notables composiciones grabadas e interpretadas por grandes exponentes de la música latina, como Benny Moré, Arsenio Rodríguez y Tito Rodríguez, entre ellas Encantado de la vida, Lo que dice Justi y Guaguancó del Gran Combo. Además destacó como cantante y percusionista y también trabajó como actor. Sin duda, todo un personaje.