Santo Domingo RD.- Daniela Romo y Juan Gabriel no se conocieron como dos desconocidos cualquiera, sino como dos artistas destinados a cruzarse en el momento exacto.
Ella ya era una figura en ascenso: actriz, cantante, presencia fuerte de la televisión mexicana y dueña de una voz elegante, intensa y profundamente teatral.
Él, en cambio, ya era Juan Gabriel: el compositor que parecía escribir no sólo canciones, sino poemas al amor y al desamor. Su encuentro artístico comenzó a tomar fuerza en los años 80, cuando el Divo de Juárez vio en Daniela una intérprete capaz de defender sus letras con dramatismo, sensibilidad y presencia escénica.
Primero llegó “Abuso”, incluida en el álbum Dueña de mi corazón de 1985, y poco después vendría el golpe definitivo: “De mí enamórate”, canción que Juan Gabriel escribió para ella y que se convirtió en el tema principal de la telenovela El camino secreto, estrenada en 1986.
Aquel tema no fue una canción más. Fue una especie de sello en la carrera de Daniela Romo. Con esa interpretación, su voz quedó unida para siempre al universo romántico de Juan Gabriel: una mezcla de súplica, promesa y entrega absoluta. La canción se volvió uno de sus grandes emblemas, y con el tiempo también una de las pruebas de la enorme intuición que tenía Juan Gabriel para elegir intérpretes.
Él como genio de la música, no sólo componía; sabía detectar quién podía convertir una letra en un éxito, quién podía cantar como si estuviera viviendo cada palabra.
Desde entonces, entre Daniela Romo y Juan Gabriel nació una relación de admiración, cariño y complicidad artística. Ella lo recordó públicamente como un amigo y como un creador irrepetible. Tras la muerte del Divo de Juárez en 2016, Daniela habló de él con respeto y emoción, evitando convertir su duelo en espectáculo, pero dejando claro que lo despedía “a su manera” y que su vínculo venía de muchos años atrás.