Santo Domingo RD.- Qué tenía Porfirio Rubirosa que lo convirtió en uno de los seductores más famosos del siglo XX? ¿Cómo logró enamorar a estrellas, princesas y millonarias? Las respuestas las dio su último gran amor, la actriz francesa Odile Rodin, quien reveló los “trucos” del legendario playboy dominicano y dejó claro que su encanto era mucho más que apariencia y fama.
En declaraciones recogidas en el capítulo final de las memorias de Rubirosa, Rodin describió que la clave principal del diplomático dominicano era hacer que una mujer se sintiera, literalmente, “el centro del mundo”. Según ella, desde el primer instante, Porfirio lograba que cada gesto y palabra transmitiera atención absoluta, un rasgo que lo diferenciaba y todavía lo diferencia de la mayoría de los hombres.
Rodin recordó el momento exacto en que lo conoció: un cóctel de verano donde Rubirosa la vio, sintió un flechazo inmediato y comenzó un cortejo tan natural como contundente. “Sentí su calor humano y la sinceridad de sus sentimientos”, confesó. Subrayó también su capacidad para interesarse genuinamente por la vida de la otra persona, preguntar, escuchar y aconsejar hasta en los detalles más simples.
Pero la actriz reveló otro de los encantos que Rubirosa sabía desplegar sin esfuerzo: hablar de la República Dominicana. Según ella, la pasión con la que el diplomático describía las playas, los cocoteros, las puestas de sol y esa vida tropical “hecha para el amor” la dejó completamente hechizada. Para Odile, Rubirosa vendía país, cultura y romanticismo todo en un solo paquete irresistible.
Hoy, décadas después, sus secretos siguen generando curiosidad y admiración. Mucho más que lujo o fama, lo que hacía único a Porfirio Rubirosa era su capacidad de conexión emocional, su atención al detalle y su habilidad para crear un universo donde cada mujer se sintiera especial.